Hola, soy Isaac Perdomo. Redactor freelance, fundador de Éxito Electrónico y entusiasta del trabajo independiente con el fin de alcanzar independencia financiera.

En poco tiempo he mejorado mi vida de una forma impensable.

Recién graduado en Ingeniería Mecánica en Santo Domingo, ya había conseguido lo que muchos entienden como éxito: un título y un empleo estable.

Era el clásico empleo de empezar desde abajo, con muchas horas y pocos incentivos, e ir cargando cada vez con más estrés y responsabilidad, hasta la vejez.

Sabía que había algo más… Que existían posibilidades de tener más libertad, y a la vez ganar más dinero, trabajando de forma independiente. Y que en internet cualquiera podía hacerlo.

 Comencé este blog con el objetivo de documentar mi travesía para quienes quisieran seguirme en la aventura, aprender de mi experiencia,…

 Y ¡qué emocionante experiencia está resultando!

Atrapado en la red

Yo siempre había querido algo más. Quería que mi trabajo fuera útil a las personas, hacer las cosas porque me apasionan y me hacen sentir bien, sin tener que preocuparme por dinero.

Así que después de dos años en mi empleo, al poco de graduarme, renuncié.

Me registré en todas las plataformas de trabajo que pude, intenté vender libros en Amazon… Me volví loco buscando un modelo de negocio que me permitiera generar un ingreso decente. Y con ninguno de ellos logré hacer más de 100 dólares al mes.

 Había dejado mi empleo para tener más libertad y más dinero, y lo que me estaba encontrando era todo lo contrario.

Una luz en la oscuridad

Mis ahorros se esfumaban y me sentía como un completo idiota, lleno de desesperación.

Necesitaba algo suficiente para sustentar una familia, necesitaba que funcionara sin mucha inversión de dinero y que empezara a dar ganancias sin tener que esperar meses.

Después de unos 5 intentos fallidos, descubrí que trabajar como freelance podía ser la mejor opción.

Comencé a leer y a aprender en cada segundo de tiempo libre que tenía. No sabía nada ni tenía experiencia para poder ofrecer un servicio en línea. Pero no me rendí: Seguí aprendiendo, leyendo, intentando y perseverando.

Una mirada “detrás de las cámaras”

En los meses que había pasado saltando de negocio en negocio había aprendido un poco de todo. Decidí ofrecer mis servicios como asistente virtual, y en 5 días empecé a trabajar para una agencia de marketing digital.

Ganaba lo mismo que en mi antiguo empleo… Pero fue lo que me dio el empujoncito para seguir adelante. Y me permitió acceder a una información que pocos conocen.

Gracias a esta oportunidad pude observar “detrás de las cámaras” cómo conseguía clientes esta agencia. Estamos hablando de contratos GIGANTES, de 3, 5, 10 mil, 25 mil dólares, y más, contactando con las compañías directamente.

Cero plataformas freelance. Cero intermediarios.

De 400 dólares mensuales a 2.000 por proyecto

En los seis meses que estuve en la agencia, encargado de localizar, contactar y escribir a los negocios para ofrecerles nuestros servicios, me aprendí su proceso de adquisición de clientes de principio a fin.

 Pero no fue hasta que me di cuenta de que la práctica común en las agencias era emplear este método y luego delegar el trabajo a las plataformas freelance (¡dejando solo unas migajas de beneficio a los freelancers!), que hice algo al respecto…

Me hirvió la sangre de pensarlo, y algo en mis entrañas me dijo que tenía que emplear este método de contacto directo para conseguir por fin mis propios clientes.

Llevaba unos meses estudiando copywriting, o escritura persuasiva, cuando, sin experiencia previa, portafolio, ni contactos, comencé a aplicar las estrategias que había aprendido en la agencia para conseguir mis primeros clientes como redactor.

Para mi sorpresa, la primera persona que me responde tras haber enviado los primeros 10 correos, me dice:

    ”Escribiste justo a tiempo: estamos buscando a alguien para que nos ayude con eso.”

 El corazón me dio un brinco, ¡no podía creer que hubiera funcionado!.

 Esa persona se convirtió en mi primer cliente de redacción. Escribí para él 8 cartas comerciales por 440 dólares.

 Y repetí el proceso para conseguir otro proyecto de 650 dólares. Y luego otro de 1.250. Y luego otro de más de 2.000 dólares…

 Era increíble.

 Tenía en mis manos un sistema para conseguir clientes a voluntad. Era simplemente “encender la maquinita”, y de repente tenía la agenda de la siguiente semana llena de reuniones con personas interesadas en mi trabajo.

A veces, las personas a las que escribía no necesitaban mis servicios. Pero cuando estaban interesados, generalmente yo era el ÚNICO candidato -no la propuesta nº55-. Y eso multiplicaba por 20 mis posibilidades de ganar.

Un giro de 180 grados

 A día de hoy continúo usando esta estrategia. Y al dominarla, tengo la confianza y la tranquilidad de estar solo a un par de correos de mi próximo proyecto.

 Ya no dependo de plataformas freelance ni de nada más que mi trabajo.

 Es lo mejor que me ha pasado.

 Ser “mi propio jefe” me permite gestionar mi tiempo y mi vida con más libertad, y cuento con recursos continuos para cubrir las necesidades de una familia sin problema, y hasta para ahorrar buena parte de mis ingresos.

 Pero esto es solo el comienzo. Ahora sé que puedo aprender una habilidad valiosa en pocos meses, buscar empresas dispuestas a pagarme en línea y hacer de ello una carrera rentable.

 Sé que estoy en el camino de alcanzar mi independencia financiera.

 Y tengo que compartir lo aprendido con el mundo.

No necesitas caer en mis errores

El cambio que ha dado mi vida también me ha hecho dar un giro a este blog. Ya no recomiendo las plataformas freelance, ahora estoy decidido a enseñarte a valorar tu trabajo.

Si hay una lección que te quiero dejar hoy es ésta: No hace falta que comiences desde abajo.

Parece que forme parte de la naturaleza humana el tener que empezar desde lo más bajo cuando no nos sentimos seguros de nuestras habilidades, como me pasó a mi.

 Pero, haciendo las cosas de la forma correcta, puedes cobrar decentemente por tu trabajo DESDE EL PRIMER CLIENTE, aunque seas un completo novato.

 Si sabes cómo dar los pasos adecuados y los das, claro.

 Eso es lo que quiero ayudarte a hacer.